
Paula y yo salíamos normalmente con el mismo grupo de amigos. Muchas veces aprovechábamos la ocasión para coincidir en sitios estrechos, rozarnos… y ella siempre me miraba muy fijamente, aunque no hablábamos mucho.<
Un día, en un pub en Tenerife con más amigos, al lado de mi piso; se fue hacia el baño y le seguí. No nos dijimos nada, sólo nos mirábamos a los ojos. Ella extendió el brazo, me cogió la cintura, se acercaba más a mí. Me acariciaba el cuerpo sin decir una palabra, pasaba su mano lentamente por mis pechos, bajaba hacia la entrepierna. Yo hacía lo mismo con ella.
Nos fuimos a mi piso sin decir nada a nadie. Al entrar, fuimos directamente al dormitorio. Le confesé que no aguantaba más, y ella se tumbó en la cama y me suplicó que le tocara, que estaba a punto de explotar.
Ese día yo llevaba una camisa blanca, con un sujetador de encaje debajo de ella, y unos jeans desgastados.
Sentía que iba a romper los botones de la camisa, me iban a explotar los pechos. Tenía los pezones duros y ya se me marcaban en la ropa. Me di cuenta de que tenía las braguitas ya mojadas, me palpitaba el clítoris cada vez más húmedo. Ella también llevaba una camisa, y una minifalda que no dejaba de tocarse, parecía que le molestara.
Me tumbé a su lado y nos besamos, pues aún no lo habíamos hecho. Fue un beso húmedo, me tocaba el pelo mientras le mordía los labios y retorcía las piernas. Me senté encima de ella, que seguía tumbada, y le desabroché la camisa. Empezó a mover la pelvis, me decía que lo estaba mojando todo. Me sorprendió que no llevara sujetador, tenía unas tetas perfectas. Se las cogí y apreté suavemente. Lamí uno de sus pezones, se lo mordí un poco y noté que le gustaba. Miraba su cara de placer y aún me excitaba más. Seguí haciendo lo mismo con el otro pezón y le apretaba los pechos mientras movía mi coñito sobre el suyo, todavía con ropa de por medio.
Paula me apartó de golpe, se quitó la camisa del todo, me tumbó y se puso encima de mí. Me abrió la camisa y me lo quitó todo. Fue hacia mis pechos, turgentes, estrujándolos y mordiéndolos moviéndose salvajemente encima de mi. Me quito los pantalones y acarició mi braguitas… notó que estaban mojadas y calientes, y me las quitó también.
Observó mi coño que palpitaba bien abierto, brillante, y pasó el dedo dentro de él. Después me lo enseñó… saqué la lengua y ella me lo introdujo en la boca. Me dijo que lo chupara para que lo saboreara. Estaba muy sabroso. Introdujo en dedo en la vagina, lo movió lentamente, lo sacó y ella lo saboreó.
Entonces empezó a lamerme el coñito, quería bebérselo todo. Pasaba su amplia lengua, abierta, de arriba abajo. La introducía en la vagina, volvía a subir y se paraba un buen rato en el clítoris. Me retorcía de placer mientras me acariciaba con una mano las tetas y con la otra le cogía de la cabeza. Me hizo llegar a un orgasmo largo e intenso, que me hizo gritar de placer pidiéndole que no parara. Después, me dijo que aún no había acabado y me hizo ponerme a cuatro patas.
Yo me movía porque cada vez quería más, me había dilatado enseguida. Introdujo más dedos, no sé cuántos; ella escupía y de vez en cuando lamía. Me dio un buen cachete en la nalga, ella seguía metiéndome y yo me moría de placer.
No aguanté más y cambiamos los papeles. La tumbé y le quité la falda. Llevaba un tanga de hilo fijo. Lo cogí y se lo estiré para que le rozara bien por dentro. Estaba completamente mojado. Se lo quité. Le di un cachete en el coño y ella gemía, le di otro y le escupí a pesar de lo mojadito que estaba. Me suplicó que se lo comiera todo tres veces. Después no aguante más y lo hice. Era tan sabroso que no podía dejar de lamer, y sus gemidos me volvían loca. Ella me cogía el pelo y me lo estiraba gritándome que siguiera. Le di otro cachete el el coño y le enseñé un regalo… Tenía un buen vibrador en el cajón, largo y muy grueso.
Se lo metí y parecía que lo absorbiera hasta el final. Lo movía muy rápido y ella no dejaba de gritar. A la vez, empecé a lamerle de nuevo el coño. Entonces explotó. Se corrió en mi boca y me lo bebí todo.
Me excitó tanto verla así le puse mi coño en su boca para que lo observara bien. Ella abría la boca y sacaba la lengua, quería lamerlo de nuevo. Lo acerqué para que lo hiciera y ví como se tocaba otra vez su coño.
La puse a cuatro patas y repetí lo mismo que ella había hecho antes con mi culo, pero esta vez le metí el vibrador, más grueso. Ella gemía, y acabé metiéndoselo todo. La dejé así, con el vibrador dentro, y le dije que no se moviera. Ella cada vez gemía más fuerte. Me senté frente a ella, abrí mis piernas frente a su boca para que lo lamiera todo. Empezó a comérmelo como si fuese una loba en celo. Al cabo de poco me levante . Le saqué el vibrador. Tenía el agujero muy dilatado. Le hice levantar más el culo y esta vez se lo metí por el coño. Lo moví unas cuantas veces antes. Estaba tan mojada que me dejó las manos llenas de jugo. Le dejé ahí el vibrador y volví a ponerme frente ella para que terminara su plato. Las dos gemimos de placer hasta corrernos juntas.
Nos tumbamos agotadas en la cama. Me besó dulcemente y nos quedamos dormidas
Chat erótico juntas en el mismo ordenador fue lo que hicimos al rato de despertarno. Un día inolvidable










